jueves, 16 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Sahara y las relaciones Hispano-Marroquíes
Analizar las relaciones de España con Marruecos, requiere un diagnóstico realista de este país, concretar el grado de su estabilidad política y social, su desarrollo, su estabilidad económica y su potencial económico. Es obvio que la diplomacia española se ha esforzado en los últimos 20 años en comprender mejor a Marruecos y en buscar líneas de conexión más resistentes que en la época anterior, de hecho Marruecos es país de prioridad en la política exterior española, destino de la primera salida al exterior de todos los presidentes de gobierno de la democracia española excepto Adolfo Suárez. Sin embargo las relaciones con Marruecos no consiguen la estabilidad deseada y son cada vez más conflictivas a pesar del empeño diplomático mutuo de presentarlas como excelentes.¿Sabe de verdad España lo que ocurre en Marruecos? y no me refiero a la información recabada por los servicios de inteligencia, ¿baraja el Estado español otro escenario político en Marruecos que no sea el de la aparente estabilidad actual?
La imaginería occidental considera la monarquía marroquí como garante del orden y por consiguiente considera a Marruecos como un aliado inmune a la influencia islamista. Lo cierto es que la monarquía de Mohamed VI ha conseguido “asegurar” la estabilidad a costa de aplazar las reformas políticas y lo cierto también, es que se trata de una estabilidad frágil en una región muy contaminada por el fenómeno islamista, gracias en parte a la represión y despilfarro del poder vigente, algo en lo que coincide Marruecos con muchos Estados musulmanes (Egipto, Túnez, Jordania etc...).
Tanto E.E.U.U como el resto de las potencias occidentales valoran la tranquilidad aparente en Marruecos, pero también prevén escenarios alternativos: E.E.UU. incluso mantiene contactos con la fuerza islámica de marruecos que más discute la monarquía: los sufistas de Justicia y Caridad liderados por Abdeslam Yassine discuten abiertamente el mito de la monarquía como eje imprescindible del poder en Marruecos.
Si la “transición democrática” de Mohamed VI tan anunciada y publicitada en occidente no acaba de cuajar y cuando más se justifica su aplazamiento en aras de la estabilidad y el freno del avance islamista, los islamistas acabarán siendo la única oposición en Marruecos; y si el cambio solo es posible a costa del majzen* y la monarquía, serán los islamistas, quienes tarde o temprano intentarán debilitarlos y acabar con ambos. Este más que probable escenario nos obliga a prever el auténtico riesgo radicado en la propia naturaleza del majzén, que éste último curiosamente disputa con los islamistas la representatividad religiosa y ambos la consideran base de la legitimidad del poder.
España, sin política propia en el Magreb, muy atada a la política exterior francesa y muy ligada a la historia colonial de sus relaciones con Marruecos que mantiene unas relaciones muy marcadas por el conflicto del Sahara y por Ceuta y Melilla, sigue sin tener un análisis propio de las cosas en Marruecos y por tanto sin política propia frente al reino de Marruecos. España mantiene desde la marcha verde en 1975 una mezcla de política de avestruz en los temas de conflicto, con una visión de alianza estratégica y económica preferente acertadamente inaugurada por los gobiernos de Felipe González.
A día de hoy, es irrebatible que las relaciones hispano-marroquíes son de buenas como de malas, y así lo han sido desde siempre. Las múltiples concesiones marroquíes no han surtido efecto, si acaso, han alimentado una política del recurso fácil a la agresión exterior como ocurrió con el conflicto de la roca de Perejil con el gobierno de José María Aznar. Las pocas concesiones españolas en materia de inmigración o de apoyo a Marruecos en sus relaciones con la Unión Europea tampoco han sido suficientes para relajar del todo el encuentro entre ambos Estados.
Por otra parte, la diplomacia marroquí muy influida por la escuela francesa, no consiguió ni durante el reinado de Hassan II, ni con el actual Rey de Marruecos, movilizar su potencial humano (inmigrantes) y la condición de Marruecos como potencial mercado, para mover las posiciones españolas hacia un punto más favorable en el tema que más preocupa hoy a los marroquíes, que es el Sahara.
España tiene intereses estratégicos en la región que exigen un análisis exhaustivo de las consecuencias que una u otra postura tendría sobre ellos, desde España se deben imaginar todos los escenarios posibles, incluyendo el de un pequeño Estado saharaui caído en manos de islamistas radicales (muy activos en el sahel) a tiro de las costas de las Islas Canarias y un Marruecos en crisis con las consecuencias que puede tener sobre la estabilidad de la región y la seguridad de España. Ambos Estados deben valorar las deficiencias de sus relaciones cuyo análisis debe ser realista y no voluntarista.
Es irrebatible que la independencia del Sahara supondría una desestabilidad en Marruecos, tanto que puede acelerar el avance islámico radical en todo el Magreb incluido el Sáhara, y con unas consecuencias devastadoras sobre Europa y especialmente sobre sus fronteras más inmediatas que son España y Portugal. No es un escenario de pura imaginación, sino es el que calculan los movimientos islamistas armados y muy activos en el Sahel (El Sahara, el desierto de Mauritania, Mali…). Es una realidad que deben saber los pueblos de la región y muy especialmente el español y son precisamente los movimientos sociales y los partidos políticos españoles quienes deben actuar en consecuencia y con responsabilidad, deben reconducir su valiosa solidaridad con el pueblo Saharaui hacia una solución que garantice la libertad para todos los pueblos del Magreb, a la vez que garanticen la seguridad y el desarrollo de España; los españoles deben ser capaces de transformar su apoyo emocional a los saharauis en un apoyo realista que garantice a todos los pueblos de esta región el mejor futuro.
majzen* (Estado marroquí tradicional, anterior al Protectorado)
domingo, 28 de noviembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
La xenofobia como programa electoral
En las últimas elecciones generales de 2007, el partido popular se empleo a fondo en el uso indebido de los inmigrantes en la campaña electoral.El primer partido de oposición incluyo en su programa el contrato de integración para inmigrantes, se trataba de una propuesta que consiste en obligar a los inmigrantes que quieren residir legalmente en España o renovar su residencia, a firmar un contrato llamado de “integración” donde el inmigrante se compromete a conocer los usos y costumbres de los españoles, respetar las leyes españolas, y cumplir con sus deberes legales.Desde luego no ha sido el objetivo del PP garantizar el cumplimiento de la ley por parte de los inmigrantes, que en definitiva están obligados como cualquier otro ciudadano español de cumplirla por imperativo legal, con el agravante de que los inmigrantes autores de cualquier infracción por pequeña que sea, corren el riesgo de ver denegada su autorización de residencia. De por si, la ley actual de de extranjería deja a los inmigrantes en posición de inferioridad en el disfrute de sus derechos, y les obliga a cumplir con sus obligaciones si quieren conservar su residencia en España, además de pagar las consecuencias que paga cualquier ciudadano por el incumplimiento de la ley.
De nuevo, tanto el PP como otros partidos en Cataluña, encuentran en el inmigrante “cabeza de turco” en la situación de crisis que vive España, y vuelven a mover el fantasma de la amenaza inmigrante con fines puramente electorales. El uso indebido y inmoral de los inmigrantes con o sin campaña electoral es inaceptable, mucho mayor la inmoralidad y casi roza a la ilegalidad el inventar juegos y videos que presentan a estos humanos como bichos malignos dignos de cazar y limpiar; La patética imagen de la líder del PP catalán cabalgando en gaviota gigante, cargando a “Humanos ilegales” es además de indignante, una incitación al racismo, es una imagen que insinúa limpieza.. y lo peor es que el mismo texto que presenta el juego electoral habla de limpiar Cataluña de los males que padece.
Me cuesta pensar - supongo como muchos demócratas, incluso en el PP- que un partido democrático, el primero de la oposición, y posible alternativa de gobierno a nivel nacional, pueda entrar en este peligroso juego por el mero objetivo de ganar un puñado de votos.
Las instituciones Europeas encargadas de la lucha contra el racismo se han manifestado varias veces contra el uso agitador de la inmigración en las campañas electorales, el Ecri (Comisión Europea contra el racismo y la xenofobia) ha tomado nota con mucha preocupación de este uso en España y en Cataluña; En Concreto y después de la polémica del empadronamiento de inmigrantes irregulares en Vic, el Ecri se intereso muy en serio por esta situación y lo incluyo en el brefing de su visita a España a principios de este año en el marco de la preparación del próximo informe sobre la situación del racismo en España.
A mi modesto juicio, no hay duda que el modelo de la integración multicultural ha fracasado en toda Europa, es algo que reconoce hasta la propia Canciller de Alemania, es un debate abierto ya en todos los países europeos y incluso en Cataluña donde tanto sectores de la derecha democrática como de la izquierda plantean como urgente, y muchos recuperan la interculturalidad como modelo de integración y de construcción de un proyecto común de sociedades europeas. Los ciudadanos españoles y catalanes cada vez manifiestan más interés por el hecho migratorio, son o somos - se me lo permite la candidata del PP en Cataluña- consientes de la importancia de este debate, pero un debate serio, sereno, sin crispación y mucho menos manipulador y demagogo ,es de todo acierto la declaración del candidato de CIU al advertir que “quien juega con fuego puede quemar los dedos”, yo diría que este semejante fuego puede quemar la paz social y el modelo de sociedad democrática y moderna, que entre todos/as hemos construido, incluidos los/as inmigrantes.
Por último, a los que agitan la bandera del miedo mediante campañas xenófobas y racista, a los que utilizan indebidamente la inmigración para desinformar y manipular la opinión de una sociedad muy afectada por la crisis económica, a los que al parecer no tienen soluciones que ofrecer a la ciudadanía catalana, les recuerdo que muchos inmigrantes disfrutan hoy de la nacionalidad española, otros como los latinos mantienen la doble nacionalidad y otros se integraron en la sociedad catalana de tal modo que influyen positivamente en su entorno, y por fortuna todos pueden votan el día 28 de nov.
Así que es una oportunidad para frenar el discurso xenófobo, y para vencer los agitadores del odio, y de seguir sumando en la convivencia.
Abdelhamid Beyuki
Representante en España del ECRI
Comisión Europea contra el racismo y la xenofobia)
De nuevo, tanto el PP como otros partidos en Cataluña, encuentran en el inmigrante “cabeza de turco” en la situación de crisis que vive España, y vuelven a mover el fantasma de la amenaza inmigrante con fines puramente electorales. El uso indebido y inmoral de los inmigrantes con o sin campaña electoral es inaceptable, mucho mayor la inmoralidad y casi roza a la ilegalidad el inventar juegos y videos que presentan a estos humanos como bichos malignos dignos de cazar y limpiar; La patética imagen de la líder del PP catalán cabalgando en gaviota gigante, cargando a “Humanos ilegales” es además de indignante, una incitación al racismo, es una imagen que insinúa limpieza.. y lo peor es que el mismo texto que presenta el juego electoral habla de limpiar Cataluña de los males que padece.
Me cuesta pensar - supongo como muchos demócratas, incluso en el PP- que un partido democrático, el primero de la oposición, y posible alternativa de gobierno a nivel nacional, pueda entrar en este peligroso juego por el mero objetivo de ganar un puñado de votos.
Las instituciones Europeas encargadas de la lucha contra el racismo se han manifestado varias veces contra el uso agitador de la inmigración en las campañas electorales, el Ecri (Comisión Europea contra el racismo y la xenofobia) ha tomado nota con mucha preocupación de este uso en España y en Cataluña; En Concreto y después de la polémica del empadronamiento de inmigrantes irregulares en Vic, el Ecri se intereso muy en serio por esta situación y lo incluyo en el brefing de su visita a España a principios de este año en el marco de la preparación del próximo informe sobre la situación del racismo en España.
A mi modesto juicio, no hay duda que el modelo de la integración multicultural ha fracasado en toda Europa, es algo que reconoce hasta la propia Canciller de Alemania, es un debate abierto ya en todos los países europeos y incluso en Cataluña donde tanto sectores de la derecha democrática como de la izquierda plantean como urgente, y muchos recuperan la interculturalidad como modelo de integración y de construcción de un proyecto común de sociedades europeas. Los ciudadanos españoles y catalanes cada vez manifiestan más interés por el hecho migratorio, son o somos - se me lo permite la candidata del PP en Cataluña- consientes de la importancia de este debate, pero un debate serio, sereno, sin crispación y mucho menos manipulador y demagogo ,es de todo acierto la declaración del candidato de CIU al advertir que “quien juega con fuego puede quemar los dedos”, yo diría que este semejante fuego puede quemar la paz social y el modelo de sociedad democrática y moderna, que entre todos/as hemos construido, incluidos los/as inmigrantes.
Por último, a los que agitan la bandera del miedo mediante campañas xenófobas y racista, a los que utilizan indebidamente la inmigración para desinformar y manipular la opinión de una sociedad muy afectada por la crisis económica, a los que al parecer no tienen soluciones que ofrecer a la ciudadanía catalana, les recuerdo que muchos inmigrantes disfrutan hoy de la nacionalidad española, otros como los latinos mantienen la doble nacionalidad y otros se integraron en la sociedad catalana de tal modo que influyen positivamente en su entorno, y por fortuna todos pueden votan el día 28 de nov.
Así que es una oportunidad para frenar el discurso xenófobo, y para vencer los agitadores del odio, y de seguir sumando en la convivencia.
Abdelhamid Beyuki
Representante en España del ECRI
Comisión Europea contra el racismo y la xenofobia)
jueves, 18 de noviembre de 2010
jueves, 11 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Sahara, Monarquía y legitimidad racional en Marruecos
Ampliación del artículo publicado el 02/11/2010 en "El País"
Max Weber, al formular su teoría de la legitimidad racional, es decir la legitimidad aceptada por los ciudadanos sobre la base de racionalidad de un sistema de normas, sienta también las bases teóricas del Estado de derecho.
No es otra la concepción que la constitución Española de 1978 puso en práctica en lo que respecta al Estado de Derecho, y no puede ser otra la concepción que la monarquía marroquí debe aceptar en lo que respecta al Estado, renunciando así a los orígenes divinos y modificando la legitimidad espiritual y/o religiosa.
En definitiva, únicamente podemos hablar de un estado de derecho allí donde el pueblo goza de la titularidad de la soberanía política. Con ello no niego la representatividad religiosa de los creyentes que debe asumir inequivocadamente el Rey – en el caso de Marruecos- pero dicha representatividad no debe sustituir de ningún modo la autoridad que deben ostentar los poderes ejecutivos elegidos libremente por el pueblo, único titular de la soberanía.
Alegar la particularidad de un país o una región puede favorecer una mejor aplicación de la democracia, un desarrollo propio de la misma, un modelo especifico o concreto de la democracia, pero en ningún momento puede ser excusa para evitar la aplicación de los principios fundamentales de la democracia.
Las particularidades de la realidad marroquí no pueden ser motivo para propugnar un modelo marroquí contrapuesto por completo a los de occidente, pero tampoco para proyectar mecánicamente una formula abstracta, sin prestar atención a la realidad concreta de Marruecos.
De otra parte, las particularidades de una sociedad o un estado no son siempre motivo de separación, sino pueden ser a veces motivo de aproximación. Es obvio que el modelo de estado vigente en Marruecos es el Francés , y precisamente puede ser este un motivo de discordia para la sociedad marroquí depositaria de este modelo, siendo una sociedad muy diferente de la francesa, muy diversa culturalmente y lingüísticamente, así como muy compleja y compuesta por un conjunto de identidades que constituyen el actual Marruecos. Precisamente la sociedad marroquí es mucho más parecida a la española, y esta es la particularidad –y no es la religión- la que nos aleja del modelo colonial francés, y nos sitúa en otro también occidental, pero mas contemporáneo, y más cercano.
El Rey Mohamed VI, presionado por el estancado conflicto del Sahara, ha creado a principios de este año una comisión encargada de redactar un informe consultivo sobre posible reforma del Estado y la creación de autonomías en Marruecos. La decisión real nos sitúa necesariamente ante el debate sobre la viabilidad del modelo autonómico para Marruecos, y no el que necesita Marruecos sino el que puede desactivar el conflicto del Sahara. Por consiguiente este debate nos sitúa sobre la viabilidad del modelo Español como referente. Es obvio que los términos que preocupan en Marruecos son la unidad del Estado, la soberanía y la seguridad –que en estos momentos es de un especial interés regional-.
Tanto las reformas políticas en Marruecos como el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, son objetivos respetables que gozan del apoyo de todos/as los/as demócratas españoles, y ambos son posibles si somos capaces de hacerles caber en un solo proyecto, y sinceramente creo que tanto las reformas políticas en Marruecos como la propuesta marroquí de dotar el Sahara de una autonomía con plenos poderes es una oportunidad única que tenemos el deber de aprovechar, y desde España de apoyar.
Abdelhamid Beyuki
Escritor, autor de “ La transición en Marruecos” Ediciones Vosa 2000
Max Weber, al formular su teoría de la legitimidad racional, es decir la legitimidad aceptada por los ciudadanos sobre la base de racionalidad de un sistema de normas, sienta también las bases teóricas del Estado de derecho.
No es otra la concepción que la constitución Española de 1978 puso en práctica en lo que respecta al Estado de Derecho, y no puede ser otra la concepción que la monarquía marroquí debe aceptar en lo que respecta al Estado, renunciando así a los orígenes divinos y modificando la legitimidad espiritual y/o religiosa.
En definitiva, únicamente podemos hablar de un estado de derecho allí donde el pueblo goza de la titularidad de la soberanía política. Con ello no niego la representatividad religiosa de los creyentes que debe asumir inequivocadamente el Rey – en el caso de Marruecos- pero dicha representatividad no debe sustituir de ningún modo la autoridad que deben ostentar los poderes ejecutivos elegidos libremente por el pueblo, único titular de la soberanía.
Alegar la particularidad de un país o una región puede favorecer una mejor aplicación de la democracia, un desarrollo propio de la misma, un modelo especifico o concreto de la democracia, pero en ningún momento puede ser excusa para evitar la aplicación de los principios fundamentales de la democracia.
Las particularidades de la realidad marroquí no pueden ser motivo para propugnar un modelo marroquí contrapuesto por completo a los de occidente, pero tampoco para proyectar mecánicamente una formula abstracta, sin prestar atención a la realidad concreta de Marruecos.
De otra parte, las particularidades de una sociedad o un estado no son siempre motivo de separación, sino pueden ser a veces motivo de aproximación. Es obvio que el modelo de estado vigente en Marruecos es el Francés , y precisamente puede ser este un motivo de discordia para la sociedad marroquí depositaria de este modelo, siendo una sociedad muy diferente de la francesa, muy diversa culturalmente y lingüísticamente, así como muy compleja y compuesta por un conjunto de identidades que constituyen el actual Marruecos. Precisamente la sociedad marroquí es mucho más parecida a la española, y esta es la particularidad –y no es la religión- la que nos aleja del modelo colonial francés, y nos sitúa en otro también occidental, pero mas contemporáneo, y más cercano.
El Rey Mohamed VI, presionado por el estancado conflicto del Sahara, ha creado a principios de este año una comisión encargada de redactar un informe consultivo sobre posible reforma del Estado y la creación de autonomías en Marruecos. La decisión real nos sitúa necesariamente ante el debate sobre la viabilidad del modelo autonómico para Marruecos, y no el que necesita Marruecos sino el que puede desactivar el conflicto del Sahara. Por consiguiente este debate nos sitúa sobre la viabilidad del modelo Español como referente. Es obvio que los términos que preocupan en Marruecos son la unidad del Estado, la soberanía y la seguridad –que en estos momentos es de un especial interés regional-.
Tanto las reformas políticas en Marruecos como el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, son objetivos respetables que gozan del apoyo de todos/as los/as demócratas españoles, y ambos son posibles si somos capaces de hacerles caber en un solo proyecto, y sinceramente creo que tanto las reformas políticas en Marruecos como la propuesta marroquí de dotar el Sahara de una autonomía con plenos poderes es una oportunidad única que tenemos el deber de aprovechar, y desde España de apoyar.
Abdelhamid Beyuki
Escritor, autor de “ La transición en Marruecos” Ediciones Vosa 2000
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